Algún refugio habrá
para ocultarme
de esta feroz tormenta
de preguntas de respuestas.

No sé a quién preguntar
o si tal vez callar
o viejos sitios visitar
o mantenerme quieto,
cerrar los ojos
y llegar a ver el manto,
el manto cubriéndote,
te vi, me vi.

Y fuimos juntos
contemplando el silencio
buscando una
y cientos de veces
entre el río
y el mismísimo mar.

Y fueron las lluvias,
su agua y los vientos
viajando, jugueteando,
erosionando,
Y hoy somos roca
y mañana arenas
bañados por las aguas
de este mismísimo mar
de miedos.

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